El sentido de la lucha

El sentido de la lucha

Hace ya nueve meses de mi último escrito en El Carrer. En ocasiones, la vida es secuestrada por circunstancias impredecibles que hacen tambalear tu trabajado equilibrio; y, cuando ello ocurre, descubres tu vulnerabilidad, la fragilidad de tu existencia y desaparece al tiempo, ese halo de infalibilidad que creías poseer. Es entonces cuando todo se pone en cuestión y se alumbra una inestabilidad que nunca considerabas pudiera acontecer, porque la vida te sorprende sin anunciarlo, casi siempre de forma súbita y en momentos de lánguida placidez.

Algo así ha mermado mi capacidad de concentración, imprescindible para hilvanar de manera coherente cualquier intento de articular ideas y dotarlas de sentido. Pero, así como en lo personal, te corresponde solo a ti establecer las respuestas pertinentes ante cualquier desplome o cualquier reto; en lo social, por el mero hecho de formar parte de una comunidad amplia y plural, tienes que establecer puentes de diálogo y participación que se intuyen imprescindibles para acometer cualquier empresa que sobrepase tu propia capacidad de lucha.

Y es, esta concepción, la que me lleva a plantear una propuesta que pronto trasladaré a nuestras autoridades locales. Se avecinan tiempos muy difíciles, tal vez una década. Todos somos conscientes de ello. Por tal inesperada situación, se impone el abrir vías solidarias y redoblados compromisos públicos y privados que traten de implementar sin demora principios y valores para que nadie se quede atrás. Se nos presentan meses y años de grandes transformaciones relacionales que pueden alterar gravemente la convivencia.

Por ello, la generosidad debe ser un escudo de protección social que ampare la caída de quienes queden más afectados. Pero hay causas, hay gestos y hay iniciativas que pueden permitir aglutinar simbólicamente el sentido de nuestro compromiso. Para eso planteo, ya sin rodeos, la propuesta que sigue:

Erigir un monumento destacado, para ubicarlo de manera significada en cualquier rotonda de la población o en cualquier lugar emblemático que dignifique su presencia, dedicado a perpetuar la memoria de estos tiempos tan adversos que nos toca vivir:
1º.- Para honrar el recuerdo de las personas que han fallecido afectadas por la pandemia que nos azota.
2º.- Como agradecimiento de quienes han contribuido, desde su responsabilidad y desde su altruismo comprometido, a vencer esta contaminación vírica tan dañina y tan letal, así como las consecuencias derivadas de la misma: Personal sanitario, de Protección civil, Policías y miembros de seguridad, Farmacéuticos, Personal de limpieza, de Comercios de alimentación, Cruz Roja, ONGs, etc.
Y, 3º.- Para mantener viva ante las generaciones venideras, la idea de la solidaridad de todo un pueblo que está luchando unido y comprometido para la superación del problema más grande que jamás hemos sufrido en los últimos ochenta años.

Pero, para poder materializar esta propuesta, me inclino por una fórmula de iniciativa y participación popular de toda la ciudadanía, en donde en una cuenta bancaria se recojan las aportaciones ciudadanas. Pero como ello puede suscitar prejuicios y desconfianzas, planteo que se articule una comisión de personas conocidas que, por su trayectoria personal ética, gestionen de modo adecuado la creación del monumento y garanticen el buen fin de los fondos que se recauden: Hijo adoptivo e Hija predilecta de la ciudad; Un exalcalde; Presidencias de Cruz Roja y Cáritas; Presidenta de Amas de Casa; Un miembro de la Policía Municipal; Médico-a; Enfermero-a; etc.

La transparencia de las gestiones se puede canalizar a través de El Carrer, para que de manera puntual vaya informando tanto del recorrido de las gestiones y recaudaciones que se produzcan. El sentido de esta lucha será el que, entre toda la ciudadanía, queramos darle.

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